| Participación en el Foro Latinoamericano "Memoria e Identidad" |
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Artistas del sur Asociación civil, participara de el IV Foro Latinoamericano "Memoria e Identidad" llevado a cabo en la ciudad de Montevideo, Uruguay los días 5, 6, 7 y 8 del corriente mes. El objetivo de este encuentro es compartir las diferentes experiencias y formas de trabajo colectivo ligadas a nuestra cultura e identidad latinoamericana, hacia "un proyecto popular, mas allá de las fronteras de la realidad"
compartimos con ustedes parte de lo que serà expuesto en el foro Músicas del sur, colectivo de músicos y compositores Por Rolando De Marco Músicas del sur es un colectivo de músicos y compositores de diversos orígenes, recorridos, estilos y búsquedas estéticas. Tenemos la convicción de que es posible y necesario convivir y construir en y desde la diversidad, compartiendo nuestros anhelos y búsquedas. Realizamos, así, nuestro común recorrido. Este proyecto comenzó con la constitución del la Asociación Civil "Artistas del Sur" a principios de 2006 y con nuestro primer proyecto: la construcción del portal www.musicasdelsur.com. Pensamos en ese momento, y también hoy, que como músicos perseguimos el fin de exponer nuestros trabajos en un acto profundo de comunicación con el público, ese acto nos hace músicos, compositores, artistas, ese acto es el que completa, aunque transitoriamente, nuestro camino creativo, nuestra obra. Esta obra siempre es una síntesis parcial, (en un movimiento continuo de nuestro devenir como artistas) de la tensión entre nuestra tradición cultural, que es en donde y desde donde nos proyectamos y nuestro propio tiempo histórico, aquel en que nos toca transitar y el mismo que se esfuma en un constante devenir. Una obra nace siempre de esa tensión, y a la vez, es la obra o el proceso creativo, la/el que crea al artista, quizás, desde el mismo momento en el que este la comienza a concebir. En nuestra actividad estamos encadenados a las exigencias estéticas de nuestro tiempo, buscar en el presente nuestra propia vos, implica siempre, ir mañana más allá de lo encontrado hoy, por eso hablamos de devenir, de transitoriedad. Pero la obra también nace de otra tensión, de un deseo inaugural: Comunicar ese universo simbólico a otra persona, a otro ser humano. Aquí radica lo esencialmente liberador y desalienante de toda forma de arte. El acto comunicativo es fundante de otra realidad, realidad simbólica, realidad compartida, construida en el acto vivo de producir la obra, resignificada en ese mismo acto por cada sujeto (oyente, en el caso de la música) en su existencia, por el mero hecho de escuchar, ver, sentir, es decir, de vivir, de compartir la vida. Una obra, si su autor es sincero y eficaz, es decir, si acepta con honestidad y cierta dosis de valentía estética los desafíos que su tarea le impone, estará constituida por las “células íntimas” de la sociedad en la que habitamos y esto constituye la posibilidad de proyectar nuestra mirada, nuestra propia visión del mundo, al mismo tiempo que desde el otro lado, desde el sujeto receptor, implica la posibilidad de resignificar su mirada en la del artista; ambos estarán involucrados, por lo tanto, en un acto profundo de comunicación, conocimiento y de liberación. Entonces podemos decir, de un modo dialéctico, obra, artista y público, se crean mutuamente, y las tres son entidades sociales e históricas. Al asumirnos artistas, asumimos también el campo de acción desde donde intentamos dar nuestra respuesta o nuestra batalla, el arte es ese campo y la música, en nuestro caso, la herramienta específica, es este el espacio de realidad desde donde batallamos; pero si la finalidad de nuestros actos como músicos es la de poder construir un espacio real de comunicación profunda con el público, no es menos real el hecho de que entre nosotros y ese público potencial se ha plantado desde la cultura dominante (que es hablar, en pocas palabras, de la superestructura del sistema capitalista) un cerco simbólico tan profundo, perverso y tan difícil de saltar como profundo y sincero es nuestro deseo de hacerlo. El cerco está constituido por los distintos dispositivos que despliegan las industrias culturales en escala planetaria. Porque en efecto, hoy forman parte de la misma estructura económica capitalista global, grupos económicos con sucursales en todo el planeta que obedecen a la lógica del llamado mercado mundial. De las viejas compañías discográficas, por citar un ejemplo, hoy solo quedan desgastados jirones que nos recuerdan con nostalgia un pasado - que hoy es idealizado por muchos- en el que aún se permitían producir discos de los más arriesgados experimentos estéticos. Aquellas compañías se han transformado hoy en grandes empresas que comprenden entre muchos de sus negocios, servicios de multimedios, de Internet, de telefonía celular, de información, etc. Los contenidos estéticos producidos por estas industrias son, hoy más que nunca, aquellos que sirven, en definitiva, a la reproducción de su propio capital real y simbólico. La obra de arte se transformó desde hace tiempo en una mercancía y su valor es el valor de cambio que le fija el propio mercado; y si bien este proceso comienza a gestarse durante el siglo XIX, ya en el siglo pasado esta situación se acentúa más profundamente hasta llegar a los niveles de alienación cultural en el que nos encontramos: Cito: “el papel de la música – decía Adorno ya en el año 1932 – en el proceso social es exclusivamente el de una mercancía; su valor es el del mercado” y advertía que “con la tecnología de la radio y el cine, propiedad de poderosos monopolios, y con un ilimitado acceso al aparato de propaganda capitalista” el valor la música se había transformado radicalmente. La música misma, al perder su valor de uso, se había alienado.[1] Decía un informe de la secretaría de cultura de la ciudad de Buenos Aires en el año 2005 en que se mencionaba el crecimiento del mercado discográfico de la ciudad: ...“la posibilidad de capturar la música en un soporte físico para su posterior reproducción, permite que se la cosifique y, al independizar el consumo de la ejecución, la deslocaliza permitiéndole llegar a un número virtualmente ilimitado de consumidores”.[2] Es decir, deslocalizar la obra, independizarla del proceso creativo, en otras palabras, enajenarla de su identidad estética e histórica, de su ser obra: Pero en este caso con la complicidad del Estado que ya no solo asiste impávido ante este proceso sino que lo justifican y hasta lo celebra. Esta situación es la que deben enfrentar miles de músicos (y artistas en general en nuestro país, y quizás en todo el mundo). Este es el cerco que nos propusimos enfrentar. Pero pareciera que a este cerco, solo se le puede asestar algún golpe, abrir alguna grieta por donde filtrar nuestra mirada y nuestra verdad, actuando de un modo radical: Apelar a un modo de construcción colectivo, autogestivo y solidario. Recuperando el verdadero sentido de la libertad. Recuperando el valor simbólico de nuestra práctica.
Nuestro primer proyecto entonces, siempre modesto e insuficiente si tenemos en cuenta la relación de fuerzas existente en esta contienda, fue la creación de un espacio virtual. Desde este sitio web, www.musicasdelsur.com, buscamos dar una primer respuesta a esta situación que, a riesgo de generalizar, atravesamos todos o la mayoría de los músicos "independientes". La idea fue crear un espacio de difusión y/o intercambio de música, legal, libre y gratuito y por lo tanto contra-hegemónico. Un espacio que nos permitiera, en tanto músicos, difundir nuestros trabajos, al mismo tiempo que confrontar en el campo cultural con una herramienta de múltiples aplicaciones. Nosotros decidimos ofrecer nuestros trabajos, libremente, para que cualquier persona en nuestra ciudad, nuestro país, o en cualquier parte del mundo pueda acceder a ella. De otro modo sería imposible. La idea fue, por lo tanto, construir una suerte de catálogo de músicos y compositores de los más variados estilos y procedencias, para que desde allí el usuario pueda acceder a sus producciones. Este espacio aún esta en construcción y aunque lentamente, se siguen sumando nuevos nombres al catálogo. Esta página cuenta también con un espacio destinado a la preservación de nuestro patrimonio artístico, que también lentamente intentamos enriquecer. Hasta el día de hoy hemos remasterizado dos obras de dos compositores argentinos cuyas grabaciones se encuentran fuera de catálogo, es decir que solo se pueden escuchar en las ediciones originales (ambas fueron editadas a fines de los 80 y principios de los 90 en el formato de cassette y en tiradas de no mas de mil unidades) o bien desde nuestro portal. Para darle un marco legal a todo esto, además de la autorización especifica y explicita de los autores, utilizamos un tipo de licencia muy utilizada en Internet, esta se llaman creative commons, que si bien pueden adquirir distintas modalidades, en nuestro caso se establece que: Se debe atribuir la obra en la forma especificada por el autor o el licenciante. La obra no puede usar con fines comerciales. La obra no se puede alterar, transformar o crear sobre ella.
Pero en diciembre de 2007 pensamos que había que dar otro paso, siempre en la misma dirección y decidimos comenzar a organizar nuestros propios conciertos. Fue en ese momento en el que empezó a circular entre nosotros la idea de conformar un colectivo de músicos y compositores y desde allí organizar estos espacios para tocar. Entonces comenzamos a darle forma a este segundo proyecto, el colectivo de trabajo, que coincide con una segunda etapa de nuestro desarrollo como asociación. Cabe aclarar que en el portal se encuentran alojados diversos trabajos de distintos músicos y compositores muchos de los cuales decidieron no participan de este colectivo, pero la participación activa en este grupo de trabajo no debía ser razón para excluirlos del portal. Este debía ser una herramienta para ayudar a los músicos y no un impedimento más. Entonces esta idea, la de producir nuestros conciertos, nos llevó a una discusión de la que empezamos a extraer nuestras primeras consideraciones importantes, y el propio colectivo tuvo desde ese momento, instancias en el que distintos músicos se sumaron a la propuesta, otras en las que algunos renunciaron o se alejaron por no encontrar en este espacio lo que buscaban. Momentos de cierta soledad y zozobra y otros momentos impregnados de mucho entusiasmo y capacidad de acción. Pero lo más importante es que nuestras ideas, se profundizaron, se reformularon y aún están sujetas a reformulaciones, y que también el hecho de asumir que todo está en movimiento y que en el mismo movimiento nos vamos encontrando con nuestros pequeños triunfos, y con nuestros propios límites; límites ideológicos, conceptuales, o en nuestra capacidad, por llamarla de alguna forma, política, pero a la vez, límites que nos vemos en la necesidad de superar no sin esfuerzos y largos debates. Para sintetizar, algunas de las características que adquirieron nuestros conciertos son: Nuestros conciertos son espacios compartidos entre dos o más músicos del colectivo, buscamos compartir y socializar nuestros esfuerzos, expectativas, y sobre todo nuestras músicas. Somos los mismos músicos los que armamos los dispositivos de difusión (diseño de volantes, carteles y gacetillas de prensa, etc), los que llevamos nuestros registros visuales y escritos (por ejemplo dos compañeros trabajaron en la edición de nuestro primer dvd y cd de difusión) Organizamos autogestivamente nuestras producciones y decidimos las formas más equitativas de distribución de los ingresos o socialización de los gastos (en caso de que lo que ingrese por gorra o entrada no supere los gastos generales decidimos dividir proporcionalmente los gastos de modo que nadie pierda mas que nadie, y en caso de poder repartir dinero se hace en partes iguales entre músicos y colectivo) Asistimos técnicamente a los compañeros que tocan ese día, porque pensamos que hacer música es, en última, o en primera instancia, nuestro mayor deseo como músicos, entonces el compañero que toca esa noche o ese día, debe poder disfrutar del concierto. La música, hacer música, es un goce en si mismo. Decidimos abrir el espacio a otros músicos que no integran el colectivo para compartir con ellos nuestras músicas y también para brindar una ayuda en la tarea de conseguir espacios para dar a conocer sus trabajos.
Ahora bien, ya en 2009 y dentro del marco de la política cultural del actual gobierno municipal (que se puede sintetizar en los ataques sistemáticos a los espacios culturales oficiales, quitándoles dinero de sus presupuestos, suspendiendo las obras de mantenimiento de centros que se encuentran bajo su orbita, centros culturales que representan, en muchos casos, el único espacio recreativo y de formación gratuita que tiene todo un barrio, para no mencionar el hecho de la disminución del presupuesto destinado a la educación estatal y a la cultura, política que se sintetiza también en la represión violenta y en los desalojos nocturnos que hacen recordar a los tiempos de la dictadura a espacios del campo popular como huertas orgánicas urbanas, asambleas populares, centros culturales, etc. Liquidación de la cultura popular; la cultura y el arte concebidos como meros entretenimientos para turistas y la ciudad misma concebida como un inmenso “shopping”: tal es el signo de la actual administración de la derecha vernácula) empezamos a pensar, decía, en la necesidad de abrir el círculo de los espacios de conciertos y comenzamos a trabajar en lugares que no integran el circuito del sistema comercial; en este sentido destacamos la realizamos de 2 conciertos y una peña junto a distintos grupos de música tradicional folklórica, en “Zaguan Sur” un espacio que se dedica principalmente al trabajo barrial. La organización un ciclo de 8 conciertos con entrada libre y gratuita en el espacio cultural Julián Centeya (espacio de la ciudad de Bs. as). La realización de nuestro primer festival que se realizó en el Espacio Cultural Nuestro Hijos de la asociación Madres de plaza de mayo, en el mes de Junio, evento en el que contamos con la colaboración, para el registro audiovisual de festival, de otro colectivo llamado Kermarak. (Esta es una organización del campo popular que se dedica al ámbito de la comunicación alternativa). Y por último mencionar la participación de un encuentro organizado por los vecinos de la asamblea popular del barrio de villa Urquiza.
Para terminar diremos que con el correr del tiempo y el discurrir de nuestra propia práctica nos hemos afirmado en la idea de que nuestro trabajo como colectivo debe estar sostenido en la diversidad de nuestras miradas y de nuestras producciones y en la solidaridad de nuestro trabajo grupal. Estos son los verdaderos ejes de nuestro modo de acción. Desde aquí nos proyectamos hoy. Entonces podríamos concluir que quizás, sean estos ejes, tan importantes como nuestra producción artística ya que esta se nutre de nuestras acciones, se nutre de esas miradas diversas y solidarias que conviven con otras, que las alimentan y que las desafían a encontrar nuevos caminos. Pensamos que si es posible aún alguna noción de “progreso” esta debe ser la que nos permita trascender y modificar las condiciones de existencia reales, condiciones de pobreza material y espiritual, en una praxis que sea la negación radical de lo dado como inconmovible. Que niegue, en definitiva, la reproducción constante del orden de dominación. En esta praxis, el arte tiene una función liberadora que creemos irremplazable. Estamos comprometidos con esta idea, es decir con la idea de que un mundo distinto es posible y tenemos la humilde esperanza de que con pequeños actos como estos: poner en juego nuestra música en el marco de una construcción real y colectiva, solidaria y horizontal, basada en la diversidad de nuestros enfoques y producciones, asumiendo los errores, y las reformulaciones a las que la misma lógica de nuestra propia practica nos conduce; nos acerquemos, entramados con otras construcciones, a la realización de ese mundo mejor.
Buenos Aires, Argentina Octubre de 2009 [1] Cita: “Origen de la dialéctica negativa, Theodor Adorno, Walter Benjamín y el instituto de Frankfurt” por Susan Back–Morss (trad. Nora Rabotnikof Maskivker) Ed. Siglo Veintiuno editores P: 93 [2] “La industria del disco, Economía de las PyMEs de la industria discográfica en la ciudad de Buenos Aires”. Observatorio de Industrias Culturales de la Ciudad de Buenos Aires Subs. De Gestión e Industrias Culturales
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